Mediumnidad o esquizofrenia: por qué el médico va primero

Escuchar voces puede despertar la idea de un don espiritual, pero antes de interpretarlo así, hay una conversación médica que no puede saltarse.

¿Qué pasa cuando alguien empieza a escuchar voces y su entorno le dice que eso es un don? ¿Cómo distinguir entre una experiencia espiritual genuina y un síntoma que necesita atención médica urgente? Estas preguntas no son cómodas, pero son necesarias. Y en el camino de Osha-Ifá, la prudencia siempre ha sido parte de la sabiduría.

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Una de las aspiraciones más profundas de quienes caminan en la Regla de Osha-Ifá es poder comunicarse con el mundo espiritual. La idea de que los muertos hablan, de que los guías orientan, de que hay un plano invisible que interactúa con el nuestro no es fantasía: es parte central de esta tradición. Y sí, hay personas que desarrollan esa sensibilidad con el tiempo, con trabajo constante, con orientación de alguien experimentado.

Pero hay algo que ocurre con demasiada frecuencia y que pocas veces se nombra con claridad: muchas personas que empiezan a escuchar voces, a ver sombras o a sentir presencias llegan directamente a la conclusión de que tienen el don de la mediumnidad. Y esa conclusión, tomada sin ningún tipo de evaluación previa, puede tener consecuencias muy serias.

Lo que la medicina llama esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno mental que afecta la percepción de la realidad. Entre sus síntomas más conocidos están las alucinaciones auditivas: escuchar voces que otros no oyen. También puede haber alucinaciones visuales, pensamientos que se sienten ajenos y la sensación de que algo externo se está comunicando contigo de manera persistente.

Esto no tiene nada de sobrenatural. Es una condición médica con tratamiento. Y cuando no se trata, puede volverse profundamente debilitante. El problema es que esos síntomas iniciales pueden interpretarse fácilmente como señales espirituales en un entorno donde la comunicación con los muertos es cotidiana. No se trata de decir que la espiritualidad es falsa. Se trata de reconocer que dos cosas distintas pueden parecerse en la superficie, y que confundirlas tiene un costo real.

El médico primero, el espiritismo después

En el espiritismo afrocubano, el desarrollo mediúmnico es un proceso gradual, supervisado y responsable. No comienza porque alguien empiece a escuchar voces de un día para otro. Comienza con orientación de personas con experiencia, con trabajo en la bóveda, con misas espirituales y con una evaluación seria del cuadro espiritual de cada persona.

Un buen padrino, una madrina con criterio, alguien con años en el camino te dirá lo mismo: si hay síntomas que afectan tu funcionamiento cotidiano, que te desconectan de la realidad, que generan miedo o interfieren con tu vida, lo primero es ir al médico. No como señal de poca fe. Como señal de sensatez.

Descartar una causa médica no es renunciar a la espiritualidad. Es hacer lo correcto antes de interpretar lo que está pasando. Si después de una evaluación completa no hay diagnóstico que explique lo que vives, entonces sí tiene todo el sentido explorar el camino espiritual con más profundidad y con el acompañamiento adecuado.

El don verdadero no teme a la medicina

Si una persona tiene genuinamente el don de la mediumnidad, ese don va a seguir ahí después de la consulta médica. La espiritualidad no desaparece porque alguien se haga un examen. Y si resulta que lo que ocurría tenía una explicación médica, tratarlo a tiempo es lo más humano y lo más responsable que puede hacerse.

La tradición afrocubana tiene herramientas poderosas para el trabajo espiritual. Pero esas herramientas no reemplazan a la medicina: se complementan con ella. Un cuadro espiritual bien atendido y una mente bien cuidada no se contradicen. Se potencian.

Si alguien en tu entorno empieza a escuchar voces, la primera conversación no debe ser “¿quién es tu guía?”. Debe ser “¿has ido al médico?”. No por falta de fe. Por amor a esa persona.

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