¿Recibiste tus elekes y no sabes muy bien qué hacer con ellos? ¿Se portan siempre, todo el día, todos los días? ¿Hay momentos en que es mejor quitárselos? Estas preguntas son de las primeras...
¿Recibiste tus elekes y no sabes muy bien qué hacer con ellos? ¿Se portan siempre, todo el día, todos los días? ¿Hay momentos en que es mejor quitárselos? Estas preguntas son de las primeras que se formula cualquier aleyo que toma en serio lo que acaba de recibir. Y que surjan es buena señal: significa que ya no estás tratando esos collares como bisutería.
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Qué son los elekes
Los elekes son collares sagrados consagrados a los principales Orishas del panteón yoruba afrocubano. Cada uno tiene sus colores específicos, que identifican la deidad a la que pertenece: el blanco de Obatalá, el rojo y negro de Elegguá, el azul y blanco de Yemayá, el rojo y blanco de Changó, el amarillo y ámbar de Oshún, entre otros.
Lo que los hace distintos de cualquier collar ordinario es que han pasado por un proceso de consagración: fueron lavados con omiero, recibieron rezos, cantos y el ashé de quien los preparó. Tienen, en ese sentido, una carga espiritual real. Para el aleyo que los recibe, representan el primer lazo formal y reconocido con los Orishas, antes de cualquier iniciación plena. No es un trámite menor. Es una entrada.
La norma general: portarlos en el día a día
La regla de partida es que los elekes acompañan al creyente en su vida cotidiana: mientras trabaja, estudia, camina por el mundo. Son un recordatorio constante del vínculo con las deidades y, al mismo tiempo, una protección activa. Eso no cambia por ser aleyo: la protección opera desde el momento en que los collares están consagrados y tú los portas con fe.
Sin embargo, portarlos con consciencia también significa saber cuándo retirarlos. Esos momentos existen, están reconocidos dentro de la tradición, y conocerlos es parte de relacionarse con los elekes de manera correcta.
Cuándo no deben portarse
Durante las relaciones sexuales. Es la restricción más unánime dentro de la Regla de Osha. Los elekes son objetos sagrados, y el espacio de la intimidad sexual tiene sus propias energías. La práctica común, compartida en la gran mayoría de las casas de santo, es retirarlos antes, sin excepción.
En velorios, cementerios o lugares de trabajo con la muerte. La energía del Eggun es poderosa y no siempre predecible. Acudir con los elekes puestos a esos ambientes puede exponerlos a cargas que no les corresponden. Esta recomendación es ampliamente reconocida, aunque las indicaciones más precisas dependen de cada casa de santo.
Al bañarse. No como regla absoluta en todos los linajes, pero sí como práctica habitual de cuidado y respeto: los elekes se retiran antes de la ducha. El agua con jabón y productos de higiene deteriora el hilo y las cuentas con el tiempo. Además, guardarlos conscientemente antes de entrar al baño es un gesto pequeño que dice mucho sobre cómo los estás tratando.
Para dormir. En muchas casas se recomienda retirarlos al acostarse y guardarlos en un lugar limpio y apartado durante la noche. El descanso es un estado particular de la persona, y en varios linajes se prefiere que los elekes reposen aparte en ese tiempo.
Durante el período menstrual. Algunas tradiciones establecen restricciones temporales con objetos sagrados durante la menstruación. Qué tan amplias son y si aplican a todos los elekes o solo a algunos varía por linaje. Si eres mujer y recibiste tus collares, consulta directamente con tu madrina sobre este punto específico.
Cómo guardarlos y qué hacer si se rompen
Cuando no los lleves puestos, los elekes merecen un lugar limpio: un paño blanco, una cajita, una superficie reservada para ellos. No importa que sea sencillo; importa que sea ordenado y respetuoso. No en la mesita de noche revueltos con las llaves y el teléfono.
Si un eleke se rompe, no lo tires sin más. En la tradición, un collar roto se consulta con el padrino o la madrina. Puede ser desgaste natural, puede haber cumplido una función protectora, puede ser un mensaje. La orientación de quien te los dio es indispensable en esa situación.
En definitiva, los elekes de un aleyo no son decoración ni promesa vacía. Son un vínculo real con los Orishas, y tratarlos como tal desde el primer día es ya parte del camino.
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