Un recorrido sereno por el lugar de las personas LGBT en la Regla de Osha, entre funciones rituales reales, prejuicios heredados y criterios que cambian segun cada casa y linaje.
La presencia de personas LGBT dentro de la Regla de Osha es un hecho antiguo y constante. No se trata de un fenomeno reciente ni de una moda importada. En muchas casas de santo de Cuba y de la diaspora, hombres homosexuales, mujeres lesbianas y personas de identidades diversas han ocupado funciones religiosas centrales durante generaciones. Reconocer esto con calma ayuda a entender mejor la vida real de la tradicion, mas alla del discurso idealizado o del rechazo.
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Conviene empezar con una aclaracion honesta. La Osha no es un cuerpo unico con una sola voz. Es un conjunto de casas, linajes y ramas que comparten fundamentos, pero que difieren en criterios, costumbres y grados de apertura. Por eso, hablar de una postura general sobre las personas LGBT seria inexacto. Lo que en una casa se acepta con naturalidad, en otra se mira con reserva. Esta variedad no es un defecto. Refleja la manera en que la tradicion se transmite de boca en boca y de mano en mano.
En el plano de las funciones religiosas, la realidad suele ser mas practica que ideologica. Muchas personas LGBT han sido y siguen siendo santeros, santeras, oriates, italeros, apwones cantantes ceremoniales y trabajadores rituales de gran prestigio. Su capacidad para dirigir toques, entonar cantos, atender tambores, cocinar para los orishas y sostener la vida de una casa se valora por el conocimiento y la entrega, no por la orientacion sexual. En la practica cotidiana, la competencia religiosa pesa mas que cualquier etiqueta.
Existen, sin embargo, puntos que generan debate y que conviene tratar sin adornos. Uno de los mas conocidos es el acceso al sacerdocio de Ifa, reservado tradicionalmente a hombres que se convierten en babalawos. Aqui es importante no confundir tradiciones. Ifa y Osha son caminos relacionados pero distintos. Las normas sobre quien puede iniciarse en Ifa pertenecen a ese ambito y responden a criterios propios de los linajes de Ifa, no a la Osha en su conjunto. Mezclar ambos temas suele producir confusiones y conclusiones apresuradas.
Dentro de la Osha misma, los debates sobre participacion de personas LGBT en ciertas funciones suelen apoyarse en costumbres locales, en interpretaciones de mayores y en la historia particular de cada casa. Algunos mayores sostienen restricciones basadas en como aprendieron ellos mismos. Otros consideran que esas restricciones responden a prejuicios sociales del entorno cubano y no a un mandato de los orishas. Ante esta diferencia, lo mas prudente es reconocer que existe un desacuerdo real y que cada linaje resuelve segun su propia autoridad.
El prejuicio social merece un tratamiento aparte. Cuba, como muchas sociedades, cargo durante decadas con actitudes de rechazo hacia las personas homosexuales. Ese clima social se filtro tambien en algunas casas de santo. No porque la tradicion lo exigiera, sino porque los seres humanos que la sostienen viven en su epoca y arrastran los valores de su tiempo. Distinguir entre prejuicio heredado y fundamento religioso es una tarea necesaria para cualquier practicante honesto.
Al mismo tiempo, muchas casas funcionaron como refugio. Para personas rechazadas por su familia o por la sociedad, la casa de santo ofrecio pertenencia, respeto y un lugar donde servir. Esta funcion de acogida forma parte de la memoria viva de la religion. Numerosos mayores queridos y respetados fueron personas abiertamente homosexuales cuyo legado sostiene aun hoy ramas enteras.
Para quien se acerca a la Osha siendo una persona LGBT, algunas orientaciones practicas resultan utiles. Primero, conviene conocer bien la casa antes de iniciar cualquier compromiso serio. Observa como se trata a las personas, escucha, pregunta con respeto y evalua si el ambiente es de acogida real. Segundo, recuerda que el padrino o la madrina no solo dirige ceremonias, sino que marca el tono humano de tu vida religiosa. Elegir con cuidado esa guia importa tanto como cualquier ritual.
Tercero, mantente atento a la diferencia entre lo que dice una persona y lo que sostiene la tradicion. Si alguien impone una restriccion, es legitimo preguntar en que se basa. Un mayor sereno sabra explicar de donde viene una costumbre y distinguirla de una opinion personal. La claridad protege tanto al practicante como a la casa.
No conviene presentar como doctrina cerrada aquello que en realidad varia. Afirmar que la Osha entera acepta o rechaza a las personas LGBT seria faltar a la verdad. Lo que existe es un mosaico de posturas, con casas muy abiertas, casas mas reservadas y una historia larga de participacion efectiva de personas de identidades diversas en funciones religiosas reales.
Lo que si puede afirmarse con calma es que el servicio a los orishas se mide por la conducta, el respeto, el conocimiento y la constancia. Esa vara sostiene a cualquier practicante. Sobre ella se han construido linajes enteros donde el lugar de una persona no depende de a quien ama, sino de como sirve, como cuida a sus mayores y como honra los fundamentos que recibio.