La boveda espiritual acompana el trabajo con los muertos dentro del espiritismo cruzado cubano. Aqui repasamos su sentido, sus elementos y su lugar en el desarrollo del practicante.
La boveda espiritual es uno de los espacios mas reconocidos dentro del espiritismo practicado en Cuba. Funciona como punto de encuentro entre el practicante y sus muertos, un lugar fisico donde se atiende, se saluda y se trabaja con los espiritus que acompanan a una persona. En el contexto afrocubano, esta practica se desarrollo a partir del espiritismo llegado a la isla en el siglo diecinueve y se cruzo con formas de veneracion a los ancestros presentes en las tradiciones de origen africano. De ahi surge lo que muchos llaman espiritismo cruzado.
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En su forma mas comun, la boveda se arma con una mesa cubierta de blanco y varias copas de cristal con agua clara. El numero de copas varia segun la costumbre de cada casa o cada linaje espiritual. Muchos practicantes usan siete copas, con una copa central de mayor tamano que suele identificarse con el guia principal o con el conjunto del cuadro espiritual. El agua es el elemento central. Se entiende como un medio limpio y transparente que permite el acercamiento de los espiritus y facilita la comunicacion.
El agua cumple una funcion practica dentro de la atencion diaria. Se cambia con regularidad, se observa su estado y se renueva cuando pierde claridad. Este gesto sencillo mantiene activo el vinculo entre la persona y sus muertos. Para quien empieza en el desarrollo espiritual, atender la boveda cada semana es una manera de crear disciplina y de aprender a estar presente frente a lo espiritual sin prisa.
Junto al agua aparecen otros elementos que acompanan el trabajo. La luz de una vela blanca sirve para dar claridad al espacio y para acompanar los momentos de atencion o rezo. El tabaco y el aguardiente se usan en algunas casas para saludar a ciertos espiritus, en especial a los que en vida tuvieron esos habitos o pertenecen a comisiones espirituales asociadas a ellos. Las flores frescas aportan frescura al espacio. Tambien es frecuente colocar un crucifijo, imagenes de santos catolicos o estampas que representan a los guias, ya que el espiritismo cubano convive con simbolos cristianos heredados de su origen.
La boveda tambien funciona como un lugar de memoria. Muchas personas colocan fotografias de familiares fallecidos, objetos que les pertenecieron o elementos que recuerdan a sus ancestros. Este gesto reconoce que los muertos siguen presentes en la vida del practicante y que su acompanamiento forma parte de la existencia diaria. En el pensamiento espiritista, los muertos no desaparecen. Continuan su camino y, en muchos casos, ayudan a quienes quedan en el plano material.
Dentro del desarrollo religioso, la boveda ocupa un lugar de aprendizaje. Sentarse frente a ella permite al practicante escuchar, observar sus propias sensaciones y reconocer poco a poco a los espiritus que lo acompanan. Este proceso suele ser lento. No se trata de forzar visiones ni de buscar experiencias intensas. Se trata de educar la percepcion, de aprender a distinguir lo que viene del muerto de lo que viene de la propia mente. Por eso muchos guias espirituales insisten en la calma, la constancia y la humildad.
La oracion acompana el trabajo con la boveda. En el espiritismo cubano son comunes las oraciones de origen cristiano y los textos recogidos en las colecciones espiritistas que circularon en la isla. Estas oraciones sirven para saludar, para pedir claridad y para dar luz a los espiritus que aun la necesitan. Dar luz es una expresion frecuente. Significa ayudar al espiritu a elevarse mediante la oracion y la buena intencion. Este acto se considera parte del deber del practicante hacia los muertos.
Conviene senalar que la boveda espiritual y las prendas o fundamentos de otras tradiciones no son lo mismo. En Osha e Ifa existen practicas propias de veneracion a los ancestros y a Egun, con reglas y espacios distintos. El espiritismo tiene su propio marco y su propia logica. Muchos practicantes cubanos trabajan las dos cosas, pero las mantienen separadas segun las normas de cada tradicion. Mezclarlas sin conocimiento puede generar confusion. Por eso, dentro del desarrollo religioso, se recomienda aprender cada practica en su lugar y bajo la guia de quien tenga experiencia.
El valor de la boveda no esta en su tamano ni en la cantidad de objetos. Esta en la relacion que la persona construye con sus muertos a lo largo del tiempo. Una boveda sencilla, atendida con respeto y constancia, cumple su funcion mejor que una recargada y descuidada. Para quien inicia su camino, este espacio ofrece un punto de partida claro. Ensena a atender, a escuchar y a reconocer que el desarrollo espiritual crece con el trato diario y con el respeto hacia quienes ya partieron.
Quien mantiene su boveda con orden aprende algo mas amplio. Aprende a cuidar su relacion con lo invisible, a sostener un compromiso y a dar antes de pedir. Ese aprendizaje acompana toda la vida religiosa de la persona y sostiene su crecimiento dentro del espiritismo y de las tradiciones que decida practicar.